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Impulsando el futuro energético: El rol de la ingeniería en la generación, transmisión y almacenamiento de energías limpias

29 de Enero de 2025

Paula Clemo, Subgerente Comercial de Consultoría

¿Puede Chile liderar la revolución energética global? Con cifras récord y un compromiso firme hacia la carbono-neutralidad, el país tiene las bases, pero la clave estará en superar los desafíos técnicos de su transición energética.

El ingreso masivo de fuentes renovables, especialmente solar y eólica, ha revolucionado el panorama energético de Chile durante la última década. Este cambio ha situado al país a la vanguardia de la transición energética a nivel mundial, con cifras que baten récords año tras año. De acuerdo con datos recientes del Coordinador Eléctrico Nacional, para 2024, más del 70% de la capacidad instalada en el sistema eléctrico proviene de fuentes limpias. Destaca la energía solar fotovoltaica, que representa cerca del 20% de esta capacidad.

Este progreso impulsa a Chile hacia su meta de carbono-neutralidad para 2050, lo que no solo refuerza el liderazgo ambiental del país, sino que también genera empleos, reduce costos energéticos y mejora la calidad de vida de miles de familias. Sin embargo, sostener este crecimiento ambicioso y materializar todo su potencial requiere resolver aún desafíos en los tres segmentos de la industria: generación, transmisión y almacenamiento, donde la ingeniería es un habilitador estratégico de innovación y soluciones sostenibles.

En el ámbito de generación, la ingeniería ha sido un pilar fundamental, desde el diseño de plantas solares y eólicas hasta la optimización de proyectos de generación distribuida. Los desarrollos técnicos permiten maximizar la eficiencia, reducir costos y adoptar tecnologías de última generación y capitalizar así los vastos recursos naturales de Chile. Proyectos icónicos como Cerro Dominador, la primera planta termosolar de América Latina, también demuestran el potencial transformador de esta disciplina.

Pero la generación de energía es solo una parte de la ecuación. El sistema de transmisión enfrenta serias limitaciones: las principales fuentes de generación están ubicadas en el norte y sur del país, mientras que el mayor consumo se concentra en la zona central. Aquí, la ingeniería de sistemas de transmisión es crucial. Tecnologías como la corriente continua de alto voltaje (HVDC) ofrecen soluciones para aumentar la capacidad de transporte, reducir pérdidas eléctricas y mejorar la seguridad del suministro. Además, los sistemas avanzados de monitoreo y control permiten gestionar la energía en tiempo real, evitando congestiones y estabilizando la operación del sistema eléctrico.

Por otro lado, el almacenamiento es el eslabón clave para garantizar un suministro constante y confiable, especialmente ante la intermitencia inherente de las renovables. La ingeniería tiene un rol protagónico en la implementación de baterías de litio a gran escala, sistemas de bombeo hidráulico y soluciones emergentes como el hidrógeno verde. El desarrollo de configuraciones híbridas y modelos integrados de almacenamiento y generación renovable puede acelerar su adopción, a fin de reducir la dependencia de fuentes fósiles de respaldo y avanzar hacia un sistema completamente descarbonizado.

Con avances que rivalizan con potencias como Alemania o Australia, nuestro país tiene una oportunidad única de convertirse en un modelo para la región y el mundo. El desafío energético aquí es, sin duda, una tarea conjunta. La colaboración entre el sector público, privado y las comunidades es esencial, pero la ingeniería es la fuerza que transforma los conceptos en infraestructura real. Desde la planificación y diseño hasta la ejecución, los ingenieros son los arquitectos del futuro energético sostenible que queremos construir.

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